Hace un mes que mi mamá no está.
Este ha sido el mayor tiempo en el que no hemos hablado, no me ha dado un abrazo o un beso y no me ha dicho que me ama; en realidad ese tiempo comenzó desde el primer día en que se fue. No hubo nunca un momento donde no me recordara su cariño o lo orgullosa que estaba de mi. Tuve a la mejor mamá conmigo, y aunque este dolor es ahora una parte de mi y que nunca se irá, me hace feliz el saber que pude tener a la persona más maravillosa conmigo y que fui su hija.

Llegará el momento donde los días que no pasamos juntas superen aquellos que si, pero en cada uno la estaré recordando con todo el amor que me enseñó a dar.
Comprendo que jamás estaré completa de nuevo, pero estoy bien sabiendo que dentro de todas las infinitas posibilidades, estamos en aquella donde pudimos estar juntas.